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Aulas Vivas
Para docentes

Usted diseña la clase. Se dicta treinta veces.

No tiene que aprender una herramienta nueva ni llenar formularios. Le cuenta al asistente qué va a enseñar, como se lo contaría a un colega, y entre los dos arman la clase. Usted aprueba, y queda lista con su código.

Un ejemplo completo

Así se arma una clase, de principio a fin.

Seguimos a una docente de Ciencias Naturales que necesita preparar el ciclo del agua para su grado quinto. Toda la conversación es por voz; aquí la mostramos escrita para que se pueda leer.

  1. Ella dice qué quiere enseñar

    «Necesito una clase sobre el ciclo del agua para quinto. Que sepan identificar las etapas y que entiendan por qué en nuestra región llueve tanto en octubre.»

    El asistente propone una estructura de cuatro secciones y le pregunta dos cosas: cuánto tiempo tiene y si quiere que el cierre sea una evaluación o una sustentación oral.

  2. Ajusta lo que no le sirve

    «Cuarenta y cinco minutos. Y quítele lo de los océanos, que nosotros trabajamos con el río. Póngale mejor algo sobre la cuenca de aquí.»

    La clase se reorganiza en vivo. El asistente, que conoce el PRAE del colegio, propone además cerrar con el uso responsable del agua en la cuenca: la transversalidad ambiental hace parte del diseño de toda clase, en cualquier área. Ella acepta la propuesta. Nada se guarda hasta que ella lo apruebe.

  3. Define cómo debe responder el tutor

    «Si un estudiante le pide la respuesta, no se la dé. Que le devuelva la pregunta. Y si pregunta algo de química que todavía no hemos visto, que le diga que eso lo vemos conmigo.»

    Esas reglas quedan guardadas con la clase y aplican a las treinta conversaciones. El criterio pedagógico sigue siendo suyo.

  4. Revisa y guarda

    Lee las cuatro secciones, las preguntas de evaluación y las lecturas sugeridas. Cambia una palabra en la tercera. Guarda.

    La clase queda con su código: CICLO-7K2. Lo escribe en el tablero y lo manda al grupo del curso.

  5. Al día siguiente, revisa los indicadores

    Veintiocho de treinta completaron la clase. El panel le muestra que la condensación fue el tema que más dudas concentró en el grupo, así que sabe exactamente con qué empezar la clase presencial. No lee ninguna conversación: recibe el panorama, no las transcripciones.

    También ve que dos estudiantes no entraron. Eso también es información útil, y le llega el martes y no al final del período.

Lo que sigue igual

Cuatro cosas que la plataforma no le quita.

Su criterio

Usted decide qué se enseña, hasta dónde llega la clase y cómo debe responder el tutor. El asistente no crea clases por su cuenta.

Su relación con el grupo

La sustentación, la discusión y la evaluación siguen ocurriendo con usted. El tutor prepara al estudiante para ese momento, no lo reemplaza. Y la conversación del estudiante con su tutor es privada: usted recibe indicadores del grupo, no transcripciones.

Su planeación

Puede partir de los planes de aula que ya tiene. No hay que empezar de cero ni reescribir nada en otro formato.

Su trabajo

Las clases que diseña quedan suyas y reutilizables. Lo que arma este año le sirve el siguiente, y puede compartirlo con sus colegas del área.

Cómo se ve en la práctica

Fotografía de una docente colombiana real trabajando en su salón o en la sala de profesores, con autorización de uso de imagen firmada.

No usar banco de imágenes con personas sonriendo a la cámara: los docentes las reconocen y restan credibilidad a toda la página.

¿Quiere probarlo con una clase suya?

Si su institución todavía no trabaja con Aulas Vivas, cuéntele a su rector o coordinador. Nosotros coordinamos la demostración con el equipo directivo.

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